Que diferente fuera todo sin la manifestación de ese mecanismo que se obstina en restregarnos en la frente lo que algún día fuimos, lo que algún día sentimos, recuerdos de tiempos pasados... La memoria no es nada mas que un ente malvado que con ojos colorados se burla y, cuando menos lo esperas, cuando las aguas se calman, bombardea con un carrete de imágenes ante las que cerrar los ojos no es suficiente, tomar con la guardia abajo es su mejor arma, su única arma. Pero ese fantasma sin rostro ni cuerpo es sólo un cobarde que no quiere quedar en el olvido, un hueco solitario que se llena reviviendo momentos ajenos, y que, sin importar los medios, quiere hacerse presente.
Siempre lo logrará, por más que trates de ignorarlo.