miércoles, 6 de febrero de 2008

Inusualmente trágica

Entre lagañas, somnolencia y bostezos la vi estática al borde del espejo, estoy segura que me miraba con sus cuatro pares de ojos negros, se burlaba de mi, haciéndome saber el placer que había sentido al restregar sus patas por mi cepillo de dientes, mismo que para esas horas ya lo estaba saboreando en mi boca.

Su cuerpo gris y deforme desafiaba a la gravedad y yo comencé a sentir que me caminaba por todo el cuerpo, la veía ahí, inmóvil, pero se paseaba por mi espalda, por mis brazos y por mi cabello, comencé a pensar que tal vez era de otro planeta, que era omnipresente, me hacía creer que la veía pero la verdad es que se estaba metiendo entre todas mis partes, estoy casi segura que eran más de una, diez, cientos.

La muy perversa pasó toda la noche esperándome, maquinando un plan diabólico para volverme más loca, eligió la mañana, cuando más desprevenida me podía tomar, la emocionaba pensar que podía tenerme de comida.

No contó con mi arma secreta, mi pantufla, sin la n, rosa y peluda, que de un golpe la aniquiló. La mañana comenzó con un asesinato.

No hay comentarios: