Me gusta ensayar conversaciones ficticias que nunca suceden, concentrarme en alguien para comprobar que la telepatía funciona, el aroma del invierno cuando amenaza con llegar, el último bocado de cualquier cosa, acariciar a un perro, hablarle, hojear rápidamente un libro y aspirar el olor que despide, los posters de películas viejas, garabatear en una hoja de papel cuando mi mente está desconectada, escribir con mi mano izquierda por si alguna vez pierdo la derecha, caminar mirando al piso y tratar de no pisar las líneas, contar del cien al cero para dormir y tratar de acordarme al día siguiente en qué numero me dormí, salir a caminar en las mañanas frías y sentir ese cómodo fresco en la nariz, ver discusiones entre enamorados, calcular cuántas canciones me va a tomar llegar a algún sitio, las comidas picantes, el olor de las sábanas recién lavadas, aprenderme diálogos cinematográficos y repetirlos, morder, la incertidumbre, el dolor de un tatuaje, el color negro, enterrar mis pies en la orilla del mar y sentir un mareo cuando la ola se aleja, Londres, la voz de mi papá, contar mis pasos, contar más bien cualquier cosa, ver fotografías viejas, los museos de arte moderno, despertar en medio de un sueño y continuarlo cuando vuelvo a dormir, los días en los que pasa lo que menos me imagino, los ojos grandes, las canciones tristes, usar mis converse aleopardados en ocasiones de importancia, las caricias en la nuca, las noches de juerga que terminan cuando sale el sol, mirar el reloj y que la hora y los minutos sean iguales, leer una frase y sentir que abro más los ojos, leer sobre el signo zodiacal de ese que me gusta, saber a que sabe ese mismo al despertar, comer dulce cuando bebo cerveza, las calaveras de azúcar, sonsacar, el queso, el Guernica, buscar las tumbas más antiguas en los cementerios, encoger y estirar los dedos de los pies cuando estoy nerviosa, los hombres con mentón bien marcado, soltar las manos en las montañas rusas, los dientes derechos, despertar de una pesadilla, creer que nada es casualidad, las canciones que me enchinan la piel, las frases que me cortan el aliento, escribir, observar el cielo de noche en las carreteras, hacer reír, el drama, decir malas palabras, usar las uñas cortas, no arrepentirme nunca de nada, mi timidez, los deja vu’s, la carne asada, la playa en la noche, el agua, que me pongan nerviosa, la sombra azul en la barba de los hombres, que un aroma me traiga un recuerdo, por más viejo que sea, los tennis de colores, comer a escondidas cuando estoy a dieta, las bolsas de papel, el chocolate, no bañarme los domingos, Julio Cortázar, nombres largos como Sebastián y Leonardo, probar una bebida a sabiendas que está caliente, el ardor alrededor de los labios por unos besos con barba incluida, el calor de Sonora, mis amigos, dormir hasta tarde, los besos que empiezan tiernos y terminan salvajes, adivinar los sonidos que escucho en la oscuridad mientras trato de dormir, las fotos de personas con los sesos volados, con deformidades corporales, desmembradas, descuartizadas, las películas sangrientas, hacer listas de pendientes y no utilizarlas, tomar los mismos caminos cuando manejo o cuando camino, que pronuncie mi nombre ese que me gusta, los susurros al oído, los intercambios de fluidos, las modificaciones corporales, andar descalza en un piso frío, en la tierra mojada, en la alfombra, los hombres deprimidos, los letreros de neón, pensar que el corazón está hueco y se puede llenar, caminar de la mano, la temperatura de un cuerpo recién bañado, la posibilidad del infinito…

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