Estás enamorada de alguien que odia su rostro. Ya sabes que pienso que mi rostro seguramente es la cosa más desagradable del planeta. Del universo. De todos los universos. Te he hecho quitar todo los espejos de nuestra casa porque no soporto mirarme en ellos y ver ese par de ojos pequeños, minúsculos, con apenas unas cuantas pestañas para protegerlos. Y luego mi nariz, encorvada, gigante, llena de pelos y de sabe qué tantas otras cosas que se introducen cuando duermo. También están mis labios y mi lengua descolorida y mojada y resbalosa e incómoda. ¿Cómo te puede gustar tanto besarla? El cuerpo humano es maravilloso pero también es un contenedor de asquerosidades. Aunque si debo confesarlo, hace tanto que no veo mi cara que poco a poco he ido olvidándola. La descripción anterior podría ser entonces bastante imprecisa. Sólo tú lo sabes. Pero como ya lo dije, odio mi rostro y estoy por hacer algo al respecto. Aunque no estoy muy seguro de lo que ganaré sosteniendo un globo frente a mi cara mientras me tomas esta fotografía.

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

No hay comentarios:
Publicar un comentario